Archive for the 'Qué hago para cambiar de rumbo' Category

El año que vivimos peligrosamente

31 diciembre, 2011

ImageLlevo una semana pensando qué titulo ponerle a mi 2011 y me sale esto de “el año que vivimos peligrosamente“.

Suena bien y se ajusta bastante a la realidad.

Se me ocurre  otra opción posible:”2011, el año del baño” por los buenos bañitos de mar que me he pegado y también por las veces que he visitado  el wc cagadita de miedo con las decisiones tomadas, los saltos al vacío y la incertidumbre.

En 2011, alquilé mi casa, dejé mi trabajo, cambié de ciudad, me paseé con una mochila un mes y medio por Indonesia, subí un volcán, bajé 18 metros para bucear entre peces de colores, abrí un blog, me emocioné escribiéndolo, conocí a nueva gente, encontré otro curro, por fin tuiteé y acabo el año sientiéndome un poquito más libre.

Alucinante,  pero nada comparable a lo inmensamente afortunada que me siento porque cada noche y cada mañana de este año, he tenido la suerte de acostarme y despertarme al lado de la persona que quiero.  Mi amor.

Lo importante no es llegar, lo importante es el camino….

Hoy a pensar en grande, muy grande… en gigante

27 octubre, 2011

Aquello de “que sea un día bonito” me funcionó. El viernes pasado todo el día. Nada que destacar pero creo que pensar así me dio un buen rollo general, en el que me di cuenta de que tengo muchos pequeños momentos que me gustan mucho.

Así que si alguien se anima en su casa a repetir el experimento “hoy que sea un día bonito”, que tenga cuidado porque igual descubre que su vida es mucho mejor de lo que piensa y que se queja de vicio. Al menos, un poquito, yo me sentí así.

Luego pasó el fin de semana, el lunes y el martes tomando una cervecita en El vinilo, en Gracia, hablando de esto de reinventarse y de un documental del último día de El Bulli que echaron en TV3. Me impacto con qué fuerza cerraba Ferrán Adriá su restaurante para reinventarlo. Muy emocionado, sirviendo los últimos platos con una alegría desbordante por iniciar un nuevo proyecto.

Parece ser que Ferrán iba para futbolista. Quería ser como Cruyff y un día le preguntó a su entrenador si iba a ser bueno. Le contestó que le veía jugando en segunda. Todo cambió. Aquí está toda la historia contada por él:

El martes, como digo, entre cañitas pensé dos cosas bonitas que aquí comparto.

La primera, antes de que las cervecitas se subieran más de lo debido, que me gusta esa actitud, la de Ferrán. Pase lo que pase, sea por lo que sea que haya que reinventarse, hay que mirar hacia adelante. Emocionarse por lo que pueda venir.

Y la segunda es que creo que este tío, en algún momento, entre botes de nitrógeno y deconstrucciones, se permitió pensar: “Voy a revolucionar el mundo de la cocina del siglo XXI”.

Y mira yo nunca me he permitido pensar en esos términos. Mi pauta general ha sido: “Voy a ser una curranta de sol a sol y me ganaré bien la vida” o “Voy a ser una periodista mediopensionista y una yogui a tiempo parcial”. Pues eso se acabó.

A partir de ahora, voy a permitirme pensar en grande, muy grande… en gigante. Luego que sea lo que sea.

Sobre todo porque esto lo pensé después del tercer doble de cerveza.

A la mierda el Infojobs, más o menos

9 octubre, 2011

Después de unos meses interactuando con Infojobs, aquí van mis impresiones.

Lo reviso con frecuencia, “Barcelona + Comunicación” y voilá aparecen por arte de birlibirloque una lista larguísima de trabajos. Lectura rápida y el 85% son puestos para estudiantes en prácticas, becarios y temas parecidos. Seguimos.

Mis números en el portal son: he aplicado a unos 100 puestos  (en 3 meses) para los que –he de confesar– solo en la mitad cumplía todos los requisitos (aquí el catalán es un qué). De los que he conseguido 2 entrevistas muy interesantes, aunque no ha habido suerte. 

Una cosa importante que he aprendido es a ser impermeable a los “Esta empresa ha rechazado tu candidatura”.

Ahí hay que saber entender que la ecuación te ha dejado fuera. Sea por lo que sea no tienes el perfil. Lo importante es recordar que: no es que no valgas, es que quieren algo diferente a lo que eres: edad, estudios, experiencia, etc. Nada personal.

El tío que pone los filtros o que se lee tu currículo y lo rechaza, -aunque llegues a pensarlo- no te odia. El portal aunque sea así de perverso e impersonal, tampoco. 

Lo curioso de Infojobs es que en cada oferta, pidan lo que pidan, tiene un mínimo de 200 personas inscritas en la primera media hora. Si fuera el mundo real sería más o menos como esta escena:

Yo me pregunto, ¿qué hacen 200 licenciados, con inglés y chino, que dominan SQL, C++,Open GL y todas las demás letras de abecedario,  aplicando a ese curro por Infojobs? Una prueba de cómo está el país.

Conclusión creo que hay que mandar al carajo al Infojobs, mirarlo con desprecio y de reojo pero no dejar de usarlo.

Algunas cosas buenas y …

27 septiembre, 2011

Lista de cosas buenas que tiene estar reinventándose:

  • Los domingos por la noche ya no son un drama. El lunes es sólo un día más: estupendo y para rellenar con cosas que me apetecen.
  • Puedo ir a San Telmo con calma, tomarme un café rico y conectarme al wifi para currar desde allí.
  • Los días me parecen más soleados. Caminar a las 12 de la mañana por la calle es un gustazo.
  • Sentir de repente (y no saber bien por qué) que “vuelves a casa”. Entender que ese lugar nuevo en el que vives hace un mes, ya lo sientes como “tu casa”.
  • Hacer algunas entrevistas en según qué sitios grises, con según qué tipos oscuros, que te ayudan a saber dónde y cómo (si es posible) NO quieres estar.
  • Hacer algunas entrevistas con según qué personas que aunque no te dan un curro, te hacen sentir bien y te regalan dos libros: Autopsicoterapia y Cómo convertirse en buda en cinco días (así como lo cuento) .

y algunas cosas malas, mejor dicho no tan buenas:

  • Una de las peores es que no puedo imprimir en el curro.  Cuesta 17 céntimos imprimir cada copia en un workcenter. Robo a mano armada. Me he dejado 5 euros en tres chorradas. Esto SÍ es un verdadero drama.
  • Más que nunca siento que faltan horas para hacer todo lo que me gustaría. Increible pero cierto.
  • Pago con tarjeta… retirada en efectivo… recibo de… cargo por…

Veo la luz al final del túnel

24 septiembre, 2011

No sé exactamente cuando empecé a cuajar la idea de darle un giro a mi vida. De cambiar y probar cosas nuevas. No es algo reciente. He estado varios años dándole vueltas al tema.

En mayo finalmente decidí pedir la cuenta en la empresa donde he trabajado durante más de diez años. El ‘bye bye’ fue un subidón total. Decir ‘adios’ a una multinacional es como plantar un árbol o escribir un libro. Te realiza en la vida. Un momento para el recuerdo: “Sí, hola buenos días señor de RRHH, nada que venía a verle porque quiero renunciar, quiero irme a vivir con mi novio -que me hace muy feliz- a Barcelona”. Grande, muy grande.

Los días siguientes fueron dificilísimos. Mucho miedo, mucha incertidumbre, mucho vértigo. Después de estar durante meses rumiando la decisión de irme y dejar el trabajo, nunca pensé que una vez hecho muchos de mis amigos me iban a mirar con cara de espanto cuando se lo contaba. No estaba preparada para esa reacción.

A veces sentí que les había contado que me iba a tirar de un noveno, en lugar de que había renunciado. A algunos tuve que consolarles. Esas caras de pánico y oir en boca de otros, mis propios miedos me dejó KO. Jode mucho, pero  entendí que es una respuesta normal y  detrás está la mejor de las intenciones.

Me estoy enrollando.

Ahora viene lo bueno. Lo de la luz al final del túnel. El final feliz. Bueno pues hay que esperar unos dos meses para eso. He estado jodida. Al llegar de vacaciones a finales de agosto, me obsesioné por encontrar un trabajo.

A principios de septiembre busqué con todas mis fuerzas, días y días. Moví contactos, eché cientos de solicitudes, me piqué como una china mi currículo en un montón de webs de empresas (sí tengo que confesar que multinacionales la mayoría), hice entrevistas y parecía que algo iba a salir. En esos días sentí que no podía estar bien hasta que no encontrara trabajo. Estaba angustiada. No disfrutaba de nada porque en mi cabeza “los parados” (aunque sean por propia elección) no pueden ser felices.

Esta semana se cayeron todas las posiblidades inminentes de empezar a trabajar. Me llamaron y me dijeron NO en la empresa dónde parecía que sí entraba. ¨Lo sentimos mucho¨.  Bajón total. Berrinche. Catástrofe. Disgusto. Me pasé un día llorando. Lloré mucho, pero en realidad no porque no me hubieran dado el curro, sino porque ahí sí que comprendí que “todo había cambiado”, que no iba a volver a lo mismo. Aterricé, toqué con la barriga en el suelo. Y al tiempo que lloraba, no sé muy bien cómo volví a acordarme que YO NO QUIERO LO MISMO ¿Cómo me había olvidado? Retomé, el quiero un nuevo proyecto que me haga feliz. Quiero hacer cosas que me llenen. Sé lo que quiero y para conseguirlo sé que me tengo que meter en una ruta desconocida. Tengo que aprender, leer, moverme.

Ahí es cuando vi la luz al final del túnel. Siento que he digerido ¨el cambio¨ que  era una fabada pesadísima, muy espesa y con mucha mucha grasa. Un cambio lleno de tocino, panceta, chorizo y morcilla. Yo soy medio vegetariana pero ya lo he procesado.

Ahora estoy contenta, tranquila y de nuevo he recuperado el optimismo. Esta semana he visto vídeos muy inspiradores como el de Emilio Duro.

He entendido que hay que tomar un poco o mejor mucha perpectiva, como dice mi querido Punset que tiene más razón que un santo:

“La realidad de cada día no da para más: parece que cambia cada segundo. Solo cuando se mira al pasado y al futuro en perspectiva se comprende que cualquier tiempo pasado fue peor y que cualquier periodo del futuro será mejor”.

Se me están ocurriendo ideas y ya están sucediendo cosas y estoy dando pasos para hacer realidad mi nuevo proyecto. ¡Sí, veo la luz!

¿Qué es mereinvento.com?

13 septiembre, 2011

Es un momento importante. Tengo 37 años y me he dado una segunda oportunidad. Atrás he dejado un trabajo estable, mi ciudad de origen, mi familia y mis amigos. Así que ahora: mereinvento.com. Estoy empezando una nueva vida, con todo lo que esto conlleva.

Hay un montón de cosas que están sucediendo. Nueva ciudad, nueva casa, nueva gente, nuevo idioma y sobre todo: un nuevo proyecto, que fue la razón de dejarlo todo. ¿Cuál? Una yo reinventada. Quiero estar mejor. Estoy en el proceso y quiero contarlo.

Cambiar de vida significa hacer ajustes en todo lo que has conocido hasta ahora. Reajuste económico, buscar trabajo, acostumbrarte a una ciudad, buscar un proyecto, adaptarte a un nuevo entorno. Es estresante y estoy poniendo en práctica muchas ideas y manejando muchas emociones que me gustaría compartir. También me ayudo de lecturas, de blogs, de webs, de imágenes y de herramientas para sobrevivir. También las quiero compartir.

Este blog nace conmigo. Y es una parte más de mi nueva vida. Iré explicándolo día a día.